Publicado el Deja un comentario

UNA VENTANA HACIA LOS MUNDOS INTERIORES

Para muchos investigadores, los recientes extremos que se han producido en nuestro
sistema solar, los patrones climáticos, los cambios geofísicos y los patrones sociales no
tienen un marco de referencia en los modelos de comprensión occidentales. Su formación
les exige ver los sucesos anormales observados por la ciencia como fenómenos discretos
y no interrelacionados, como si fuesen misterios sin contexto.

Las tradiciones antiguas e indígenas como las de los amerindios, los tibetanos y las comunidades de Qumrán a orillas del mar Muerto, ofrecen, sin embargo, un contexto que nos permite encontrar un sentido al aparente caos de nuestro mundo. Estas enseñanzas nos proporcionan una visión unificada de la creación y nos recuerdan, nada más y nada menos, que nuestro cuerpo está compuesto por los mismos materiales que la Tierra.


Quizá los antiguos esenios, los misteriosos autores de los manuscritos del mar
Muerto, nos ofrezcan algunas de las visiones más claras sobre nuestra relación con el
mundo y con las ciencias del tiempo y de la profecía.

Los esenios nos recuerdan, de la única manera que conocían, una relación que ahora
la ciencia moderna nos ha confirmado. El aire de nuestros pulmones es el mismo que se
desliza sobre los grandes océanos y se precipita a través de los grandes pasos de
montaña. El agua, que es la que compone el 98 por ciento de la sangre que corre por
nuestras venas, es la misma que una vez fue parte de los grandes océanos y los ríos de
las montañas. A través de los escritos de otros tiempos, los esenios nos invitan a que nos
veamos uno con la Tierra, en vez de considerarnos como algo separado de ella. Desde esta visión del mundo tan antigua, se nos presentan dos preceptos clave que nos guían a través de los mayores retos de la era moderna.


En primer lugar, nos recuerda que los desequilibrios que se producen en nuestro
planeta son reflejos de nuestro estado interior.

En segundo lugar, esta línea de pensamiento nos invita a considerar los terremotos,
las erupciones volcánicas y los patrones climáticos como proyecciones del gran cambio
que está teniendo lugar en la conciencia humana. Está claro que con semejante visión del mundo, la vida es mucho más que una serie de experiencias diarias que suceden al azar.
Los acontecimientos que tienen lugar en el mundo son barómetros vivientes de nuestro
progreso en un viaje que empezó hace mucho.