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Danza ritual, para alcanzar la gnosis.


Este es un performance de una danza existente en algunos pueblos de oriente medio, como Egipto, Etiopía, Sudán, Irán y Yemen, entre otros.

Aquellos pueblos tienen la creencia en la existencia de seres trascendentes llamados «genios», con la capacidad de poseer a las personas, causando enfermedades y múltiples problemas mentales y emocionales.

Por medio de la música y la danza, y un complejo ritual, buscan liberar a las personas oprimidas por estos seres. La persona afectada, con ayuda de la música, los cantos, la danza y los ritos, entra en un estado de trance que evoluciona al éxtasis y termina desmayada, alcanzando, en ese momento, su liberación.

Aún en el folklore judío ocurre algo similar. Hay documentos que evidencian la práctica de exorcismos en la Edad Media. Incluso el Talmud, el Midrash y textos cabalísticos como el Zohar hablan de seres trascendentes denominados «Dibbuk» que han escapado (o expulsados) del Sheol (Ghena) y buscan encarnarse en otros seres, y por lo tanto deben ser expulsados y ayudados para reencontrarse con su propósito (Tikún). Rabí Shephatia es célebre en el medievo por realizar este tipo de ritos.



Otros rabinos, como Maimónides, afirman que la existencia de estos seres es solamente alegórica y que hacen referencia a transtornos mentales y sugestivos, pero que el ritual funciona como catarsis.

Por tal motivo, y para representar la parte judía, uso Talit (manto) en esta representación. Cabe aclarar que el Talit es falso, no se trata de uno auténtico, esto es con el fin mantener la kedushá de la mitzvá del uso del Talit.

Por otra parte, son prácticas que también encontramos en el cristianismo, en especial en muchas iglesias pentecostales. Quienes han presenciado lo que denominan «derramamiento del Espíritu» y «liberaciones», saben de lo que hablo. Entre otros detalles, la música y la danza juegan un papel importante en el culto: las personas danzan al ritmo de la música, con movimientos extremos, gritos, giros, saltos, llanto, glosolalia («lenguas extrañas»), hasta caer al piso (en muchas congregaciones en este momento las personas son cubiertas con mantos). En ese momento, o alcanzan la llenura del Espíritu, o son liberadas de ciertas opresiones (demonios). Estos sectores de la cristiandad tienen fuertemente arraigada la creencia en los demonios.

Por último, la Magia del Caos, apoyada en la Psicología y en el Psicoanálisis, da cuenta de estas prácticas, donde la música, la danza y el éxtasis se conjugan, y la toma como paradigma para lograr la gnosis (estados alterados de consciencia), y así, o alcanzar catarsis, o como el umbral para realizar cambios en el entorno del individuo conforme a su voluntad (magia).