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Alquimia y Transmutación Energética

Convirtiendo el plomo en oro

El hombre maneja tres fluidos en su organismo humano: El fluido vital, de naturaleza fisco-astral, el fluido  sanguíneo, de naturaleza física, y el fluido sexual y nervioso que involucra la linfa y otros líquidos orgánicos movilizados dentro de los sistemas nerviosos central, periférico oseo, su naturaleza es multidimensional, es decir su alcance se presenta en todas las dimensiones de la evolución humana.

Los tres fluidos antes mencionados interactúan entre si incesantemente, mientras exista la vida, sus tendencias en el movimiento tienen direccionalidad diferente y en un momento dado pueden unir sus esfuerzos para impulsar la fuerza de la vida hacia una constante evolución o a un sentido determinado.

La fuerza vital tiene un sentido circular en el movimiento, fluye envolviendo el cuerpo en anillos de energía, la dirección puede ser ascendente, descendente o balanceada, obedece a la reacción física del cuerpo y a la fuerza mental, se alimenta con la respiración y la actividad celular.

El fluido sexual tiene intima relación energética, con la medula ósea y el sistema nervioso, mientras que la circulación sanguínea se comporta de la misma forma como lo hace una corriente eléctrica que a su vez genera el campo correspondiente, la fuerza sexual es análoga al comportamiento polar, propiciando a su vez un campo magnético y más profundamente, a niveles atómicos origina cambios importantes multidimensionales.